22 ene. 2018

De Aldeaquemada a Hinojosa del Duque. Transandalus 2.

Como ya hicimos el año pasado, aprovechamos parte de las navidades para dar una vuelta en bici por la Andalucía con inviernos menos rigurosos. Seguimos en parte la ruta de Transandalus que, en algo más de 2.000 km, recorre todas las provincias de Andalucía. Es una ruta muy popular, pero como ya vimos el año pasado, y confirmamos este,  en invierno no se encuentra a ningún ciclista. 
El recorrido comenzó este año en la provincia de Jaén y terminó en la de Córdoba. Durante cinco días  sin tregua  atravesamos parajes boscosos de pinos, robles (quejigos y melojos) y encinas, grandes dehesas con ganado bravo, olivares sin fin, ciudades milenarias y seguimos en algún cordel rebaños de ovejas o presenciamos el spa cochino más concurrido. Como puerca en el lodazal se revuelcan los simpáticos y ruidosos animalitos. Aunque pasamos por varias fincas en las que anunciaban ser  terreno de cría del  Lince ibérico, no tuvimos la suerte de observarlos. 
Cada etapa se adaptó a las posibilidades de alojamiento y restauración. Toda la impedimenta se transportaba en sendas mochilas, prescindiendo este año de transportín  y alforjas.
Detalles de perfiles para ciclistas en el enlace a las páginas de Cicloide: Transandalus Jaén-Córdoba

En la primera etapa, Aldeaquemada-La Carolina, salimos del pequeño pueblo y subimos por carretera durante 10 km hasta llegar al Alto del Lentisco, bajar por una pista y subir de nuevo al Alto del Mojón Blanco, desde el que bajamos, otra vez por carretera, hacia Despeñaperros, desfiladero lleno de rugientes autos. Por debajo de la autovía pasamos para seguir una pista amplia y atravesar un pinar que con alguna rampa más empinada nos introduce en el Parque Natural de Despeñaperros con encinares, alcornoques, quejigos y madroños. La subida sigue otros 10 km, pasando cerca de las ruinas del castillo de Castroferal y un poco más adelante el Alto de Puerto Arenas. Luego, en ameno sube y baja por pistas buenas, en las que es fácil observar ciervos atentos, llegamos a Las Navas de Tolosa y ya por carretera a La Carolina.





Madroño


Despeñaperros






Castillo de Castroferal




Navas de Tolosa
La segunda etapa, La Carolina-Andújar, sale de la ciudad para remontar una pista que en continuo sube y baja nos lleva por una sierra desde la que se ve a la izquierda el valle del Guadalquivir, mar de olivos, y a la derecha el bosque oscuro de encinas y robles de Sierra Morena. Se atraviesan varias fincas con ganado bravo y hay que abrir y cerrar media docena de cancelas, a veces con cierres rudimentarios: guita y cacho palo. El ganado bravo ni se inmuta al ver pasar a los ciclistas. En el cuidado pueblo de Baños de la Encina, con su castillo en todo lo alto, paramos a ver la iglesia y reponer fuerzas.
Por carretera subimos hacia el embalse del Rumblar y luego una pista que atraviesa dehesas y encinares nos lleva a la finca El Gorgogil, en la que cría el Lince ibérico. En el ameno sube y baja del día llegamos entre nieblas ligeras a Andújar, en el valle del Guadalquivir, con sus océanos olivareros.
Andújar
















Baños de la Encina




















La tercera etapa, Andújar-Cardeña, sale de la ciudad por carretera hasta Marmolejo, un pueblo a 14 km. No seguimos el track oficial porque discurre por barrizal espeso y para completar el entuerto la niebla densa aconsejaba carretera y manta. Nada más pasar la presa del embalse de Marmolejo se inicia una subida muy tendida por carretera al Alto de Españares. Subida larga con descansillos. Y sol de invierno, sol cobarde, pero sol agradecido.
En lo alto se sigue hasta el pueblo de Venta del Charco, ya en la provincia de Córdoba y en la comarca de Los Pedroches. Nada más pasar el pueblo se toma una pista que pasa por dehesas espléndidas con encinas y robles melojos. Uno de los mejores tramos de todo el recorrido. Sucesión de pistas, carriles, cordeles, veredas y cañadas nos dejan en Cardeña. En La Posá La Encina nos dan alojamiento y restauración muy esmerada con trato amable y educado.







Quejigo









 La cuarta etapa, Cardeña-El Guijo, recorre el cordel de Villanueva en paralelo a la carretera por unas dehesas magníficas de robles y encinas en las que los gorrinos a veces se amontonan como si fueran hipopótamos varados, ajenos a las brumas matinales, o se revuelcan con estridencia en sus lodazales favoritos.
 En Villanueva hacemos una parada de avituallamiento en un bar con tapas escogidas y té de hoja bien servido. Ver para creer. Luego seguimos por buenas pistas hasta Pedroche y después continuamos hasta El Guijo, el pequeño pueblo en donde nos alojamos, en la Casa Rural Cañadas Reales.





















Pedroche




La quinta y última etapa, El Guijo-Hinojosa del Duque, la más corta de todas, resulta ser la que tiene senderos más entretenidos, estrechos, pedregosos y pendientes. Un tramo sigue la Cañada de la Mesta y continúa por el embalse de la Colada sobre el río Guadamatilla. En una dehesa oímos unos sonidos familiares y al poco aparecen las grullas; como este año no hay agua en Gallocanta se ve que muchas han venido por aquí a la invernada.
 En Hinojosa, fin de trayecto y de viaje, hemos dejado un auto, en el que meteremos las bicis para ir a recoger el otro que se quedó aparcado en  la Casa Rural de Aldeaquemada; desde aquí volveremos al mediterráneo.